Dos bienaventuranzas abren el capítulo: la del hombre que no ha resbalado con su boca y la de aquel cuya alma no lo condena. Luego se burla del avaro: recoge para otros que disfrutarán de sus bienes, su ojo codicioso nunca se sacia y escatima hasta el pan de su propia mesa. «Según lo que tengas, trátate bien», y haz el bien a tus amigos antes de morir, porque en el Hades no hay lujos, y toda carne envejece como un vestido, como las hojas de un árbol que caen y brotan. Las últimas líneas proclaman dichoso al que persigue la sabiduría como un cazador y monta su tienda junto a su casa.

Eclesiástico 14 - Resumen
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Personajes de este capítulo

Hallado perfecto y justo, preservado como resto cuando llegó el diluvio, con una alianza eterna

Padre de multitud de naciones, fiel en la prueba, a quien Dios juró bendecir a las naciones en su descendencia

Amado por Dios y por los hombres, introducido en la nube y receptor de la ley de vida; la ley que él mandó se identifica con la Sabiduría

Recibió un sacerdocio eterno; sus vestiduras se describen con detalle

Elegido de entre Israel, vencedor de Goliat, cantor que puso cantores ante el altar, que recibió una alianza real

Rey sabio de paz que construyó el templo, y luego manchó su honra por sus mujeres

Profeta 'como el fuego', arrebatado en un carro de fuego y destinado a convertir el corazón del padre hacia el hijo

Autor y sabio de Jerusalén, que firma el libro, alaba a los antepasados y concluye con su propia oración
Lugares de este capítulo

Ciudad donde la Sabiduría encuentra su descanso, por la que ora el autor y cuyas murallas y templo recuerda el Elogio de los antepasados
Posición en el libro
Los gobernantes y el orgullo que los derriba, el Dios que levanta a los humildes, el discernimiento al dar, el peligro de la compañía de los ricos y la necedad del avaro.

