A la hora en que se ofrece el incienso de la tarde en Jerusalén, Judit se pone ceniza sobre la cabeza y ora en voz alta. Recuerda a su antepasado Simeón, a quien Dios dio una espada para vengar la violación de una virgen, y pide ser escuchada, ella, una viuda. Los asirios confían en el caballo, el escudo y la lanza; que Dios quebrante su arrogancia. Pide que el engaño de sus labios hiera tanto al siervo como al príncipe y que su altivez caiga «por la mano de una mujer», porque Dios es «Dios de los afligidos» y salvador de los que no tienen esperanza.

Judit 9 - Resumen
Resumen
Leer el resumen de Judit Capítulo 9
Original
Personajes de este capítulo
Lugares de este capítulo

Nínive
Ver en el mapaCapital desde donde reina Nabucodonosor y desde donde envía a Holofernes a conquistar el occidente

Jerusalén
Ver en el mapaCiudad cuyo templo protege la resistencia de Betulia, donde el pueblo da gracias y Judit consagra el botín

Dothán
Ver en el mapaDotaim, cerca de Betulia, donde el ejército asirio despliega su campamento para sitiar la ciudad
Posición en el libro
La campaña de NabucodonosorCapítulos 1-3
Betulia sitiadaCapítulos 4-7
El reproche y la oración de JuditCapítulos 8-9
La viuda Judit reprocha a los ancianos que pongan a Dios a prueba, anuncia un plan que no quiere explicar y pide a Dios que abata a los soberbios por la mano de una mujer.
En el campamento enemigoCapítulos 10-12
La noche de la liberaciónCapítulos 13
La derrota de los asiriosCapítulos 14-15
El cántico de Judit y sus últimos añosCapítulos 16





